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Bla bla bla

La paciencia es una virtud, o eso se suele decir. Y que tiene un límite también. Esperar podría ser un buen sinónimo. Lo cierto es que te puede llegar a gustar tener paciencia cuando sabes o intuyes lo que queda detrás de tanta espera pero cuando no lo sabes pues…

Últimamente estoy conociendo a gente con mucha paciencia que aguantan y aguantan sin saber y esperando e incluso intuyendo el resultado de esa espera como poco favorable. Y ¿por qué esperan algo que no va a suceder? Supongo que todos en el fondo cuando queremos algo que sabemos que es improbable, siempre tenemos una pequeña parte que nos dice: ¿y si sale qué? Lo malo de eso es, que mientras estás esperando te puedes estar perdiendo otras cosas, ya no se si mejores o peores, pero te las estas perdiendo. Es algo bastante común, por lo menos en mí, hoy he perdido tres horas de mi vida para una cosa de 5 minutos y no es coña, 3 jodidas horas esperando. Y en esas tres horas podría poner una lista de 50 cosas que me hubieran rentado más que estar de pie… En fin, eso ya no tiene arreglo. Lo que realmente me fastidia, es que me pasa con muchísimas cosas. Espero y espero y pierdo el tiempo pudiendo estar haciendo otras cosas que me rentarían infinitamente más. En fin, lo pienso y he perdido más tiempo con ciertas cosas que no merecían ni un segundo de atención y he dado la espalda a otras que bueno, no serían la releche pero que se lo merecían mucho más y como se suele decir, “otro gallo me habría cantado” De pequeño, me llamaban impaciente y ahora me dicen todo lo contrario, no se si prefiero lo primero ahora mismo la verdad. Me enerva perder el tiempo y aún más perderlo cuando se que lo estoy perdiendo pero se que me queda tan poco de esperar que dejarlo ahora sería haber esperado para nada, eso es aún más irritante. Ojalá aprenda a economizar más todas estas historias porque la verdad me hacen sentir bastante idiota. Pero bueno, dentro de lo malo, supongo que podría ser peor.

Ayer me dejé esto a medias y la verdad se me ha ido el hilo de la paciencia, supongo que el esperar se puede hacer eterno cuando no haces nada, sin embargo si no puedes  hacer nada la paciencia te acabará consumiendo. Para tratar de arreglar eso lo mejor es no esperar nada que quieras que pase y que no dependa de ti claro, si tiene que pasar pasará igualmente tarde o temprano lo aceleres o no. Mientras tanto, a otra cosa.

Porque algo que cuesta lo que vale, jamás es caro.

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Tu Mundo

Un día cualquiera te despiertas, te levantas y empiezas a ver verdaderamente las cosas que realmente te importan, empiezas a ver tu propio mundo, un mundo que te hace sentir perfectamente bien, tu le quieres, el te quiere…

Piensas que es perfecto tal y como está y bueno, siempre se puede querer que sea incluso más mejor pero con lo que hay tienes suficiente y de sobra. Mientras va pasando el tiempo, tu mundo al igual que en la realidad se va transformando, ya sea por fenómenos aleatorios o deliberadamente empiezas a dejar de ver perfecto lo que para ti lo era y empiezas a verlo como algo común, te has adaptado a la novedad. Puedes sentir que sigue siendo bueno, pero no lo ves con los ojos de ilusión con los que lo veías antes. En ese momento es cuando cosas que al principio creías que no podrían afectar a tu perfecto mundo empiezan a influirte y poco a poco empiezan a complicarte la vida, te lo empiezan a poner cuesta arriba, pesado… Hasta que llega un momento que no puedes más, es un cúmulo de cosas que están en tu contra, que tu crees que lo están o que tu te has puesto y acaban por desesperarte.

Al final recurres a lo que lógicamente puedes hacer y piensas que acabará con todo eso. Intentas cambiar tu mundo, pero para cambiarlo, tienes que destruir una parte de lo que era, esa parte que antes era perfecta y ocupaba todo el espacio, que encajaba perfectamente en tu puzzle se ha ido deformando,  ahora no encaja, se ha vuelto diminuta y se hace imposible de soportar. Ya no abarca el todo, ya no.  Un mundo complejo como el tuyo no se puede venir abajo tan solo por un simple tornillo que solo da problemas ¿verdad?

Lo más coherente es eliminarlo o sustituirlo y cuando te deshaces de esa pequeña gran carga, ves que vuelves a tener sitio, para incorporar una nueva pieza y volver a reconstruir tu nuevo mundo.

Vuelves a tener tu mundo perfecto pero por suerte o por desgracia para ti, el mundo sigue cambiando igual que antes y de nuevo aparecen tarde o temprano complicaciones. Que puede que lo único que tengan en común con tu anterior mundo sea eso, que son complicaciones. Y es con esas nuevas complicaciones cuando ves de otra forma las cosas, puede llegar a suceder incluso que sean peores de lo que las recordabas y en ese instante, justamente piensas en…

Otro día cualquiera te vas a dormir, pero has aprendido algo nuevo, como todos los días. Has aprendido que cambiar una pieza por otra similar como en cualquier maquina puede generar exactamente los mismos problemas o  incluso peores por culpa de esos cambios. Ahora que ya lo sabes, lucharás por tu nuevo mundo, serás capaz de soportar esa carga imposible  que ya no lo será tanto y habrás aprendido que a pesar de las infinitas complicaciones que puedan suceder, tu mundo siempre será tan perfecto como tú lo quieras ver.

Cambiante

Supongo que es lo que hay, un gran cambio conlleva un gran desconocimiento de lo que te puede esperar cuando llegue el momento. Esa incertidumbre me provoca cierto temor sobre si saldrá o no bien, será mejor o peor y lo más importante, si llegará a llenarme como yo quiero, a hacerme feliz. Porque es cierto, no sé a donde me llevará, ni tan si quiera puedo imaginármelo mínimamente. Me resulta bastante extraño no poder intuir como serán las cosas, como acabarán, si es que acaban… aunque que tontería, todo lo que tiene un principio tiene un fin. Parece una frase pesimista sí pero también real,  puede aplicarse a todo en la vida, de momento. Yo desearía que ese fin, fuera dentro de lo que se le puede pedir a un final, algo bueno en lo cual mirando atrás pudiera decir, joder, no he podido disfrutarlo más.

Como todo y por mucho que esté predispuesto , sé  que tendrá sus momentos buenos y sus momentos malos como todo vamos. Si no pienso en ese final, tan solo espero que lo bueno supere con creces a lo malo. Y sí no, puedo presumir de verle siempre el lado bueno a las cosas.

Falta aún tiempo para que se asiente todo este gran cambio y es cierto que aunque siento algo de temor por no saber, tengo ganas de que pase todo ese tiempo, para ver que tal ha ido, mirar atrás y reírme de mí mismo por haber tenido miedo.

Las cosas son fáciles cuando se conocen.

Este viernes fui al estreno a ver la película de Iron Man 3 la cual estaba esperando desde hace un montón. Aunque la película me decepcionó un poco la verdad porque para mi había demasiada cháchara y menos ver como construía o mejoraba su armadura, que a parte de la acción con la que cuentan estas películas es lo que a mí más me gustaba. En definitiva, para mi estaban mejor las dos primeras.

Pero hoy no tenía pensado escribir sobre una crítica de cine ni mucho menos, sino de una frase que ya había escuchado de forma similar algunas otras veces y que he escuchado en esta peli. “Nosotros creamos nuestros propios demonios”  dice Tony Stark. Esta frase me ha dado que pensar, por lo menos más de 5 minutos, que eso ya es demasiado para mí. Demonios, problemas, nos los hacemos nosotros, me pongo a pensarlo… Otra frase que me viene a la mente es “recogerás lo que siembres“. En la peli se puede ver como por unas acciones pasadas, muy pasadas, te pasan factura en el presente. Aparentemente, las acciones no parecían tener ninguna repercusión o por lo menos era poco de esperar que en un futuro causasen tanto daño. Pensando en el caso extremo que plasma la película, yo puedo hacer algo que considere insignificante a una persona pero el punto de vista de esta es distinto, se siente ofendida, enfadada y puede empezar a odiarte. Si yo para esa persona soy muy importante y realmente me conoce, en la mayoría de las casos no se lo tome en serio, pero y ¿si soy muy importante para ella pero no me conoce? Me paso hace tiempo eso mismo. Y cuando pasa, ya nada nunca vuelve a ser igual, por lo menos con esa persona, aunque me dijo de hacer borrón y cuenta nueva realmente no fue así, y poniéndome en su lugar, la comprendo, yo tampoco hubiese podido, y más teniendo tantas cosas en contra. Mi pequeña gran acción solo desencadenó tristeza que a la larga se convertiría en algo similar al odio y más tarde indiferencia. Una indiferencia que consiguió siendo feliz de lo cual me alegro. Yo no “sufrí” esa fase de odio ni de tristeza, pero porque realmente no era una mala obsesión. Pero ¿y si se lo hiciera a una persona rencorosa y vengativa? Pues podría jorobarme de lo lindo, podría ser mi jefe mañana y hacerme la vida imposible. He estado pensando en muchas posibles pequeñas cosas que he podido hacer a la gente, cosas que a mi ver, no tenían mayor importancia porque esas personas, por decirlo así, me daban igual. Y bueno, espero que no sean vengativas. No quiero que se repita y aunque se que es imposible, porque nunca llueve a gusto de todos, me esforzaré en no “cagarla”, ni jugar con la gente que no me conoce. Para mi algo tan sencillo como decir no, para otra persona puede ser un mundo, y no quiero ser así. He de valorar mejor ciertas cosas, personas y acciones pero por mucha indiferencia que sienta de otras, tengo que darles un poco más de importancia para no ponerlas en mi contra.

El daño que cause hoy será recordado mañana, pasado y a la larga y será muy difícil de reparar. Y si me lo hacen a mí, intentaré pasar a la indiferencia lo antes posible para no tener la tentación de devolver ese daño.

“Casualidad o destino” He escuchado tantas veces esa frase, la primera vez en la E.S.O cuando mi profesor de matemáticas nos hacía dos demostraciones distintas que iban a concluir en un mismo resultado.

He leído algunas cosas por ahí en donde se debate este asunto y la verdad, es todo muy subjetivo. Lo que he visto en varios es que una persona escéptica cree más en la casualidad y una persona religiosa más en el destino. Supongo qué no siempre será así pero en la mayoría de los casos según he leído ocurre esto. En el caso de la casualidad, llegamos a un punto después de pasar previamente unas fases aleatorias que podrían haberse dado de una forma u otra. En el caso del destino, llegamos a un punto que teníamos que llegar pues todo lo acontecido anteriormente necesariamente ya estaba “escrito” por así decirlo sin nosotros saberlo.

Entonces a ver, mientras escribo esto aún así tengo un cacao monumental porque es cierto que son palabras distintas pero yo, por lo menos les veo relación o quiero vérsela.

Yo me encuentro situado ahora mismo en un punto en el que puedo hacer varias cosas, estudiar para mi examen que tengo dentro de 5 días, seguir escribiendo este rollo, irme a dar una vuelta con la bici etc… Muchas más cosas podría hacer y todas de ellas me llevarían una cosa que sería diferente de las otras. Pero es cierto el caso, que ahora mismo lo que más prevalece en mi cabeza son las opciones de estudiar o escribir esto y aunque tengo muchas más en mente como la bici, viciarme a algún videojuego, tumbarme y ver una peli. Digamos que esas otras opciones no las valoro tanto como esas otras dos. ¿Por qué? Pues porque me apetecen menos pero claro, ¿me va a apetecer más estudiar que irme con la bici? ¡Por supuesto que no! Siendo objetivos estudiar es lo que más me rentaría hacer en este preciso momento pero no, sigo escribiendo. Ahora mismo me guío por el “deseo” de hacer algo más que por el “deber” de hacer algo. En este caso, deseo más escribir sobre esto, que irme con la bici o demás. Que lo ideal sería estudiar, eso está clarísimo, pero mi elección ha sido esta. Esta claro que esta elección me llevará por un camino distinto al de la elección de estudiar y no tiene porque influir en si aprobaré o no el examen o sí quien sabe.

¿Mi destino era que hoy escribiese sobre esto o por casualidad me he puesto a escribir sobre ello?

Pues pensando en las razones que he podido tener para escribir esto pienso que una de las causas de que lo haya hecho ha sido que tenga que ponerme a estudiar, otra que haya recordado la frase de “casualidad o destino”, leerme artículos y demás para ver si había algún claro ganador a raíz de ese pensamiento y otras muchas cosas que he hecho hoy a parte. Es cierto, que en muchas ocasiones piensas que algo está hecho para que sea así, “el destino”, yo lo he hecho muchas veces, lo sigo haciendo y seguramente lo haga. Pero por lo menos a mí a veces, se me escapa algo, es decir, llegados a un punto clave y viendo las elecciones que has hecho, únicamente las elecciones que no hayan sido obligadas por algo ajeno. Pienso que si hubiese hecho otra elección, es improbable que estuviese ahora en este punto y digo improbable, porque nunca se sabe. Puede ser, que por mucho que yo tomase una decisión radicalmente distinta, opuesta a la que tomé llegase a este punto aunque desde la perspectiva del presente ahora no sea capaz de verlo, ni tan si quiera imaginarlo. Lo único que está claro es que cada elección que se hace siempre afecta inmediatamente o a la larga  o continuamente, por muy pequeña que sea. Eso nos hace llegar al destino escrito o no, mediante casualidades que en realidad son elecciones propias que también podrían estar escritas.

Mi destino era escribir esto hoy, o tal vez por casualidades lo he hecho. Pienso y creo que yo he elegido escribir esto pero no me puedo demostrar a mi mismo al 100% ni si quiera al 80% que no estuviese ya preparado para llegar hasta aquí por el “destino” y que si hubiese estudiado, de más me habría servido, por lo menos de aquí a 5 días. Pero yo que se si de aquí a un mes o a un año me va a ser más rentable escribir sobre esto que estudiar hoy. Las probabilidades, intuición me dice que no, son dos cosas por las que te puedes guiar pero no fiar completamente. Mi padre dice que el azar siempre te esta rodeando, aunque sea muy poco, siempre en la vida, en cada acción hay una componente que no controlamos, la suerte, que también me ha llevado a escribir esta parrafada de reflexión barata. Puede que me arrepienta de haber gastado mi tiempo escribiendo esto, puede que no ahora, porque no me arrepiento, ni de una semana, puede que me arrepienta en unos meses, o puede que dentro de unos meses llegue a un punto que me desagrade y ni si quiera recuerde que una de las causas por las que esté en esa situación sea que hoy he estado escribiendo esto. Si estaba “escrito” solo lo sabe el que lo haya escrito y si no, nadie lo sabe, simplemente estaré a merced de la casualidad y la suerte.

En definitiva, no puedo demostrar, ni que este escrito, ni que no, y después de releerme este rollo la verdad es que sigo igual de confuso o incluso más, yo no me lo volvería a leer. Lo que esta claro es que cada elección que se tome ya sea casual o por destino, tendrá una repercusión buena, mala, grande, pequeña… pero la tendrá. Para esta conclusión,que seguramente ya tenía, me podría haber ahorrado la super parrafada la verdad pero bueno, se ha cumplido mi destino de dejar todo lo “aburrido” para última hora.

Esto me ha hecho recordar el episodio de Los Simpson en el que Homer viaja al pasado, se carga un mosquito del Periodo Jurásico y a raíz de eso Flanders se convierte en el soberano del mundo jaja

Quién sabe…

Una semana o más

Lo cierto es que me he parado a pensarlo, esta Semana Santa de vacaciones sin contar con la que ya tuve previa de seminarios, ha sido exactamente igual que la del año pasado, el anterior y el anterior. Igual en prácticamente en todos los sentidos. Me ha sido bastante indiferente, ahora mismo no puedo recordar en que estaría pensando para pasar tantas vacaciones sin la persona con la que quería estar. Por suerte o por desgracia mientras vas recordando y comparando contextos o gestos entre antes y ahora me voy dando cuenta de que no es tan malo lo de ahora. Y es cierto ganas una cosa y pierdes otra. La cuestión es saber si entre antes y ahora perdía más que ganaba. Y la verdad la sensación de ahora, es indiferencia ante eso. Se dice que no se puede cambiar el pasado pero si aprender de el y bien, a mi el pasado no me molesta, en absoluto quiero borrarlo y la verdad, no necesito ni quemar o tirar objetos que me recuerden el pasado ni tampoco eliminar personas aunque cierto es que esa fue mi primera intención. Claro que al verlos me hacen recordar o pensar y no puedo negar que me acuerde muchos días de ella pero ya no se si inconscientemente, mi cabeza le saca un lado malo a cada recuerdo pasado. Es decir, está semana la pase exactamente igual. No se si darme a mi mismo la razón pero es cierto. Entonces ¿de que servía? Pues yo ya tengo un pensamiento fijado que ya he comentado. Me suelo resignar con ciertas cosas que no dependen de mi muy rápido y está es una de ellas. No puedo controlar las acciones de otra persona que no sea yo, al igual que tampoco puedo controlar el evitar recordar el pasado, por lo menos ahora.

Pero como todo o la gran mayoría, creo que ya le he encontrado el lado bueno, al menos eso creo. Aprenderé de mis recuerdos buenos y aún más de los no tan buenos. Ahora solo tengo que explotarlo.

Desánimo

No lo sé, estás vacaciones se me han echo eternas, no he tenido ganas ni de salir ni de hacer nada, pero nada de nada… No he tenido ganas de estudiar, me he replanteado ciertas cosas que sinceramente no se si me las he replanteado por mi estado de ánimo o porque soy un vago.

Un vago he sido siempre, eso está claro… Pero no sé porque ahora me han entrado ganas de cambiar de aires o hacer algo distinto… Me replanteo muy seriamente el cambiarme de carrera… A los 3 años ya, increíble… Sí

He llegado a la conclusión de qué me aburre la programación… Estando en informática la cosa esta jodida claro… Y no es que me parezca excesivamente difícil la verdad pero no se, lo cierto es que no me llama tanto la atención como esperaba… No siento la misma ilusión programando, que por ejemplo desmontando una maquina y aprender sus partes… Me gusta por ejemplo aprender cuales son las partes de un ordenador y para que sirven cada una, de echo eso me parece muy interesante y lo he dado y me ha gustado. Como funciona y demás… De echo ni siquiera me hizo falta estudiarlo prácticamente nada, se me quedó en la propia clase y aún lo recuerdo. Digamos que lo que me gusta es la parte física en si de las maquinas. He pensado en pasarme a mecánica.

Pero es que no tengo claro si este cruce de cable tan repentino es por que estoy desganado hasta para divertirme o por qué son un vago redomado y busco una alternativa para tener la conciencia tranquila. Lo cierto es que no se que hacer…

Unos me dicen que tiro dos años, otros que no los tiro, que algo habré aprendido y que haga lo que me guste… Diversas opiniones con buenas intenciones pero que siguen sin sacarme de dudas.

No saber esto a estas alturas puede padecer idiota y justo es así como me siento.

No se de donde me viene esta desgana en general de todo, es el primer año que no quería ningún regalo para reyes ni de navidad y no me ha importado no tenerlos. Dinero, es lo único que me han regalado y porque mi madre siempre quiere regalarme algo y al no decirla nada pues ha echo eso aún diciéndola que no me hacía falta dinero…

En general no tenía ganas ni de regalos ni nada y sigo así…

Teniendo en cuenta qué nunca me ha faltado de nada, sé que estoy teniendo una actitud bastante egoísta en ese sentido y no me gusta, pero es como me siento, no se cambiarlo. No me importa qué me den un regalo y no lo valoro lo suficiente , habiendo gente por ahí fuera cuyo mayor regalo sería comerse un huevo frito. Pienso en eso y la verdad es que me sienta peor sentir estas desganas. No siento que me lo merezca la verdad.

Tampoco pienso que tenga derecho a estar así, habiendo mucha gente peor que yo y más con esta crisis que aumenta el desánimo y los problemas de todo tipo. Y que problema tengo yo, si he tenido y tengo todo lo que quiero, me podrían preguntar esas personas. Y no sabría responderles…

No sé porque estoy tan desanimado y me importan las cosas tan poco.

Me he tragado estás vacaciones un montón de películas, que me hacían olvidarme un poco, incluso películas que ya tengo sin anuncios y vistas, me las he visto con anuncios en la tele, vamos la cosa más idiota del mundo… A ese nivel estoy.

No se cuanto me va a durar esta actitud y cada día que pasa me siento por por tenerla y no saber solucionarlo.

No me autocompadezco, no pienso “pobre yo, que desanimado y desganado estoy”.

Intento cada día encontrar una solución pero aún no la encuentro. Pero claro, es difícil encontrar una solución sin saber exactamente cual es el problema.

Me da igual, y esa frase, cuando la he dicho nunca ha sido cierta al 100%, y siento, que ahora sí lo es, me doy igual a mi mismo y a todo lo que me afecte, en lo referente a mí única y exclusivamente.

Vaya actitud de mierda que tengo.

Quiero dejar de estar así cuanto antes y lo cierto es que no por mi, si no por los demás que están a mi alrededor que tienen que aguantarme, por eso estos días procuro relacionarme muy poco con los demás y hablar lo mínimo.

A ver si recupero el norte.

Sí, claro.

Llega un momento en el que te preguntas que es lo que estás haciendo.

Si algo que haces está bien o está mal. Que es lo mejor y lo peor, intentas barajar posibilidades con las que no se puede ser objetivo, tu cabeza no lo permite y sabiendo eso te encuentras en la incertidumbre absoluta.

Bueno, no del todo, siempre hay una parte de ti que lo sabe, que lo intuye, yo me fío mucho de mi intuición…

Entonces piensas que es lo que te hace pensar, que cosas te producen esa incertidumbre y sigues analizando. No llegas a ninguna conclusión distinta a las que ya tenías antes. Supongo que el tiempo lo dirá.

No es una respuesta válida, lo será en el futuro, pero no en el presente. Mientras tanto, solo puedes quejarte si tienes suerte claro y tampoco te aporta respuestas nuevas…

Sigues en el mismo bucle sin fin en el que sabes como entraste, pero no como salir. Vuelves a hacerte las mismas preguntas y sigues sin obtener respuesta. La solución puede estar en pedir consejo a alguien pero en realidad no lo es. Lo se, ya lo he hecho y no me gusta, la respuesta que me dan es siempre la misma. Sinceramente, no me gusta pedir consejos para mi vida personal porque siempre me hacen llegar a una misma conclusión que para lo único que me puede servir es para predisponerme a tomar una decisión que los demás quieren que tome. Puede que yo sea un terco y no quiera creerlo o puede que sinceramente no tengan razón desde mi situación. La típica respuesta de “haz lo que sea mejor para ti o lo que te haga feliz” te la suelen dar mucho y no sirve para nada. Bueno si, sirve para empeorarlo y llevarte a tomar una decisión equivocada. Sirve para acabar el problema por la vía rápida y dependiendo de las circunstancias te inclinas por la solución más fácil y casi siempre la errónea. Joder, una persona que solo sepa la historia que tu le cuentes nunca te aconsejará bien y en la mayoría de los casos es bastante difícil ser objetivo. Ya lo he vivido muchas veces. Es fácil de demostrar, cuando pides consejo a alguien para encontrar una solución a algo, en tu cabeza consciente o inconscientemente, ya tienes una solución que es la más fácil de tomar obviamente porque las circunstancias así lo hacen. El que te dice “haz lo que sea mejor para ti” o similares lo único que hace es darte confianza para que tomes esa decisión, la fácil. ¿Por qué es errónea? Los grandes problemas en la vida real, no tienen soluciones fáciles y si fuese fácil no pedirías consejo. La propia experiencia de la vida te lo ha demostrado miles de veces ya.

En mi más sincera opinión, yo solo necesito contar mis problemas e inquietudes a lo que este relacionado con ello, ni más ni menos. Las demás respuestas me parecen una pérdida de tiempo y si me hubiese guiado por ellas cuando las pedía, probablemente hubiese cometido bastante más errores de los que ya tengo. El problema, se soluciona en la raíz.

Llegas a este punto igual, no sabes lo que estás haciendo, que pensar, que es bueno o que es malo. Al final solo te queda la intuición buena o mala.

No es suficiente, te acabarás cansando. Ya tienes hecho el rodaje.

En fin.

Imposible de ver

¡REACCIONA!

Repetía eso en su cabeza. Gira el picaporte por completo y abre la puerta de la cocina. No había nada ni nadie apoyado en la ventana de la cocina. Se apresura a cerrar la llave del gas que efectivamente se había dejado abierta antes de ir a trabajar y abre la ventana de la cocina. Inmediatamente entran los bomberos que habían sido alertados por los vecinos por el fuerte olor a gas. Le hacen salir de la casa rápidamente por el riesgo aún presente de explosión. Fuera en la calle algunos de los vecinos le criticaban el peligro que les había hecho pasar por su descuido pero él seguía pensando únicamente en esa sombra. ¿La había visto realmente?

Al cabo de hora y media y después de aclarar todo lo sucedido a los servicios públicos que habían acudido a la llamada vuelve a su casa, se ducha y se cambia la ropa que tenía aun un poco húmeda por culpa de la lluvia. Olvidándose de que son las once y media y del hambre que estaba empezando a sentir, saco el portátil de la funda, quería saber si aún funcionaba. Coge el cargador del cuarto de estar y lo lleva al salón donde tenía el portátil. Lo inspecciona antes de conectarlo a la corriente, aparentemente esta seco, lo conecta a la corriente y le da al botón de encender. ¡Funciona! Arranca y muestra el escritorio del sistema operativo, por lo menos no se ha convertido en un pisapapeles. Se conecta a una red wi-fi desprotegida de un vecino poco cuidadoso, pues aún no tiene internet en casa. Le llama la atención en el escritorio del ordenador un archivo qué no recordaba haber dejado antes ahí. El archivo era un vídeo, pensó que sería de algún correo que le mandaban sus amigos y lo envió a la papelera. Ahora mismo le importaban más las ganas de cenar que un vídeo. Se prepara un sandwich con un huevo frito, el huevo no le ha quedado muy allá pero parece comestible, cierra la llave del gas, deja la sartén  y la espumadera en el fregadero y vuelve a revisar que ha cerrado la llave del gas. Coge un refresco de la nevera, un cuchillo, un tenedor y vuelve al salón enciende la televisión y mientras cena se pone a ver una película ya empezada. Era del género de terror, esas le gustaban bastante. Acaba de cenar, la película aún no ha terminado pero han colocado 6 minutos de anuncios. Tiempo más que suficiente para ver las redes sociales y su correo electrónico. De repente, suena el móvil. Era su novia, había tenido que ir ese día al entierro de su tío y llevaba dos días fuera de casa. Él quiso acompañarla pero desgraciadamente tenía mucho trabajo y no pudo acudir. Ella no se lo tomo en cuenta, al fin y al cabo, ella no había entablado demasiados lazos con su tío y él ni siquiera lo conocía. -Llegaré de madrugada, ¿me esperarás despierto? -Por supuesto, la responde sin querer preocuparla por el incidente de hoy. Se despiden y cuelgan. Él siente un gran afecto por ella, de hecho los dos días se le hicieron eternos. Llevaban 2 meses viviendo juntos después de llevar varios años saliendo y la convivencia era perfecta entre los dos. Abre el portátil y se dispone a mirar lo que se había propuesto hacer en los anuncios, la película había vuelto a empezar pero siguió con sus intenciones. El ordenador de nuevo inicia, aparece el escritorio y ese archivo de vídeo otra vez. Pensaba que lo había enviado a la papelera pero ahí estaba. Aún a costa de desatender la película, lo abre. La imagen del vídeo era un hombre que entrababa en una casa rápidamente e iba de habitación en habitación abriendo ventanas. Se quedó pálido cuando vio que las habitaciones, eran las de su propia casa y ese hombre, era él mismo. No se lo podía creer, ¿qué clase de broma macabra era aquello?, puso el vídeo en pausa y se fue a lavar la cara. Regresó al ordenador de nuevo pensando que se lo había imaginado pero no era así según parecía. Empezó a sentir bastante terror. Aún faltaba la mitad del vídeo. Aunque su primer impulso fue apagar el ordenador de golpe, la curiosidad le hizo darle al play. La escena estaba ahora en el momento en el que él había visto esa sombra a través del cristal de la cocina. Se le puso la piel de gallina. Abre la puerta y la sombra que en el vídeo seguía apoyada en la ventana de la cocina empieza a moverse  y le señala. Acto seguido, se produce una explosión, una llama gigantesca engulle la cocina entera como si de una bomba se tratase. Él sale despedido en la explosión hasta el final del pasillo y a continuación, llegan los bomberos. Había muerto. No podía ser cierto. Él no podía estar viendo ese vídeo. Había presenciado su propia muerte. Estaba en shock. Al terminar de verlo, sonó el teléfono de casa. Tuvo que sonar dos veces el timbre para hacerle reaccionar. Fue corriendo a cogerlo aunque se encontraba en el propio salón. Una voz no conocida empezó a hablar.- Se lo que has visto, se lo que piensas, tienes miedo, es real. -¿quién es? – Lo que has visto, se  volverá a repetir, he hecho lo que he podido para ayudarte pero es demasiado fuerte, la sombra, esa sombra representa lo que debió ser, tu final. -¿Cómo sabe eso?- Has de pensar con claridad, prepárate para presenciar lo incomprensible, intentaré contactar contigo pero eres tu quién debe venir hacía mi.  Escuchó la cerradura de la puerta, -Cariño, ya he llegado.-¿Oiga? No se oía nada.-Cuelga el teléfono, su novia pasa al salón, le da un beso. -¿Qué hacías?, estás pálido. – Acaba de llamar un hombre por teléfono. -¿Al de casa?, pero si me dijeron que hasta la semana que viene no tendríamos linea. Corre al teléfono de nuevo, lo descuelga y comprueba que efectivamente, no hay señal, se le cae de las manos.-¿Qué sucede? Intentando evitar la parálisis que volvía a recorrer su cuerpo incapacitándole también del privilegio de hablar, le dice con con voz temblorosa- Siéntate, tengo algo que enseñarte.

Extraña invitada

Por fin!!

Son las 9, sale de trabajar un jueves por la tarde, mañana libra. Está cansado, demasiadas horas sentado delante de una pantalla pero es lo que hay piensa. Pensaba que su vida implicaría moverse un poco más y no estar todo el día sentado, sin embargo, le gusta y compensa su posición estática casi diaria encendiendo la cinta de correr que tiene en su casa. Él preferiría sin duda alguna salir a la calle a hacer deporte pero muchas veces no es posible. Baja a la calle desde su lugar de trabajo usando las escaleras, tiene las piernas atrofiadas de su escaso movimiento y las escaleras ayudarán a que estén despiertas al llegar a la calle, son seis pisos pero al fin y al cabo es bajar y no subir piensa. Sabe perfectamente que las luces que iluminan ahora la escalera se apagarán cuando llegue al segundo piso, nunca llega hasta abajo sin haber pulsado el interruptor de las luces al menos dos veces. Por fin abajo, se despide de la chica de recepción y del vigilante de seguridad que acababa de empezar su turno. Sale a la calle y… ¡Está lloviendo! No se lo puede creer, cuando entró al trabajo hacía un sol deslumbrante y bastante calor, ni siquiera se había percatado cuando estaba trabajando de que había empezado a caer una tromba de agua hace una hora. Por su puesto, no llevaba un paraguas encima, tan solo el portátil dentro de su funda. No había comprobado a ciencia cierta si la funda era impermeable pero como iba a mojarse igualmente, se la puso en la cabeza para cubrirse con escaso éxito del diluvio que estaba cayendo. Iba hacia el coche corriendo, justo hoy lo tuvo que aparcar un poco mas lejos de sus trabajo debido a que la calle en la que siempre lo aparca estaba en obras. De camino hacia el automóvil veía como la calle solo era transitada por dos o tres valientes con paraguas que miraban como se iba calando rápidamente a pesar de la efímera protección que le brindaba la funda. Cuando vio que no tenía solución, dejo de sujetar la funda con el portátil dentro y se la colgó en el hombro. Ahora su única preocupación se centraba en el estado en el que estaría su portátil cuando lo sacase de la funda. Llega a su coche andando, ya está empapado, abre la puerta y entra, el asiento del conductor empieza a mostrar signos de humedad rápidamente como era de esperar. Antes de arrancar, saca el portátil de la funda para comprobar si aún funciona, la funda no era impermeable, eso lo acaba de descubrir pero a simple vista el portátil no está muy mojado. Intenta encenderlo y no arranca pero recuerda que la batería se le había acabado dos horas antes en el trabajo y no se había llevado el cargador. Debería de esperar a llegar a casa para comprobar si el ordenador realmente había dejado de ser útil a causa del agua. Encendió el coche, puso su música y empezó a maniobrar para salir del escaso hueco que tenía gracias al conductor que había dejado aparcado el coche detrás del suyo, por delante, únicamente tenía pivotes clavados en la acera. Pensó que en el fondo la culpa era suya por no haber dejado más espacio entre su coche y los pivotes. Consigue salir y se pone en marcha hacia su casa. De camino a ella observa en la calle como varias alcantarillas están rebosando agua a causa de la lluvia, a causa de la misma, por la calle que va encuentra una larga fila de coches parados con las luces de freno traseras encendidas. A parte de provocar que ahora mismo estuviese empapado, la lluvia también provoca esos desagradables atascos en la ciudad. Llega después de veinte minutos de retenciones a la calle donde se encuentra su casa, mete el coche en el garaje y empieza a caminar hacia ella. Ha dejado de llover, el calor empieza a aparecer de nuevo y solo queda de ese diluvio unos cuantos charcos en el suelo. Busca las llaves para abrir la puerta y cuando lo hace, detecta un extraño olor picante bastante intenso y familiar. ¡Era gas!, ¿un escape?, ¿se había dejado la llave de paso abierta?, no lo sabía, pero su olor era muy fuerte, dejo la puerta abierta de par en par y retrocedió unos pasos atrás mientras pensaba si llamar a los bomberos o entrar a abrir todas las ventanas de la casa para que se ventilase. De pronto recordó que había estado usando la cocina de gas antes de irse a trabajar y que se había marchado con mucha prisa pues iba a llegar tarde al trabajo, no recordaba haber cerrado la llave. Finalmente decide entrar en la casa a pesar de que su instinto le dice que es bastante peligroso, pues ya empezaban a verse ondulaciones en el aire provocadas por el gas. Empieza por el salón, abre todas las ventanas de par en par, luego por mayor proximidad, empieza a abrir el ventanuco de uno de los baños, luego pasa a las ventanas del cuarto de estar, las de los dormitorios y a continuación las de su habitación. Al final del pasillo y en la punta opuesta de la entrada de la casa, se encontraba la cocina, la puerta estaba cerrada y el olor a gas se intensificaba a medida que iba acercándose a ella. Mientras avanzaba, su cabeza se llenaba de pensamientos de los posibles objetos cotidianos que había en su casa que pudiesen generar una mínima chispa que hiciesen reaccionar la presencia de ese gas que desatase una desgracia. Un interruptor, una clavija de un enchufe, una bombilla, el propio frigorífico… Empezó a recordar uno por uno todos los objetos eléctricos que tenia en su casa. Es increíble como una pequeña chispa insignificante con las condiciones adecuadas es capaz de provocar una catástrofe tan grande, como la vida misma pensó. Estaba a punto de girar el picaporte de la puerta de la cocina cuando por el cristal translúcido de tono amarillento de la puerta, apreció una sombra distorsionada apoyada en la ventana de la cocina. Un escalofrío recorrió su cuerpo y paralizó su mano dejando el picaporte de la puerta a medio girar. ¿Qué narices era esa sombra?, ¿quién podía estar allí con la cantidad de gas que había en el ambiente?, ¿estaba alucinando por haber inhalado demasiado gas? Lo cierto es que el gas no estaba ya en sus preocupaciones, la imagen de esa sombra se había metido en su cabeza y no reaccionaba. Mientras, el gas seguía saliendo y el ambiente estaba suficiente cargado para que una pequeña chispa desencadenase un final poco agradable. El tiempo estaba en su contra y sus posibilidades también a menos que consiguiese reaccionar de una vez.