Lo cierto es que me he parado a pensarlo, esta Semana Santa de vacaciones sin contar con la que ya tuve previa de seminarios, ha sido exactamente igual que la del año pasado, el anterior y el anterior. Igual en prácticamente en todos los sentidos. Me ha sido bastante indiferente, ahora mismo no puedo recordar en que estaría pensando para pasar tantas vacaciones sin la persona con la que quería estar. Por suerte o por desgracia mientras vas recordando y comparando contextos o gestos entre antes y ahora me voy dando cuenta de que no es tan malo lo de ahora. Y es cierto ganas una cosa y pierdes otra. La cuestión es saber si entre antes y ahora perdía más que ganaba. Y la verdad la sensación de ahora, es indiferencia ante eso. Se dice que no se puede cambiar el pasado pero si aprender de el y bien, a mi el pasado no me molesta, en absoluto quiero borrarlo y la verdad, no necesito ni quemar o tirar objetos que me recuerden el pasado ni tampoco eliminar personas aunque cierto es que esa fue mi primera intención. Claro que al verlos me hacen recordar o pensar y no puedo negar que me acuerde muchos días de ella pero ya no se si inconscientemente, mi cabeza le saca un lado malo a cada recuerdo pasado. Es decir, está semana la pase exactamente igual. No se si darme a mi mismo la razón pero es cierto. Entonces ¿de que servía? Pues yo ya tengo un pensamiento fijado que ya he comentado. Me suelo resignar con ciertas cosas que no dependen de mi muy rápido y está es una de ellas. No puedo controlar las acciones de otra persona que no sea yo, al igual que tampoco puedo controlar el evitar recordar el pasado, por lo menos ahora.

Pero como todo o la gran mayoría, creo que ya le he encontrado el lado bueno, al menos eso creo. Aprenderé de mis recuerdos buenos y aún más de los no tan buenos. Ahora solo tengo que explotarlo.

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