Archive for abril, 2013


Este viernes fui al estreno a ver la película de Iron Man 3 la cual estaba esperando desde hace un montón. Aunque la película me decepcionó un poco la verdad porque para mi había demasiada cháchara y menos ver como construía o mejoraba su armadura, que a parte de la acción con la que cuentan estas películas es lo que a mí más me gustaba. En definitiva, para mi estaban mejor las dos primeras.

Pero hoy no tenía pensado escribir sobre una crítica de cine ni mucho menos, sino de una frase que ya había escuchado de forma similar algunas otras veces y que he escuchado en esta peli. “Nosotros creamos nuestros propios demonios”  dice Tony Stark. Esta frase me ha dado que pensar, por lo menos más de 5 minutos, que eso ya es demasiado para mí. Demonios, problemas, nos los hacemos nosotros, me pongo a pensarlo… Otra frase que me viene a la mente es “recogerás lo que siembres“. En la peli se puede ver como por unas acciones pasadas, muy pasadas, te pasan factura en el presente. Aparentemente, las acciones no parecían tener ninguna repercusión o por lo menos era poco de esperar que en un futuro causasen tanto daño. Pensando en el caso extremo que plasma la película, yo puedo hacer algo que considere insignificante a una persona pero el punto de vista de esta es distinto, se siente ofendida, enfadada y puede empezar a odiarte. Si yo para esa persona soy muy importante y realmente me conoce, en la mayoría de las casos no se lo tome en serio, pero y ¿si soy muy importante para ella pero no me conoce? Me paso hace tiempo eso mismo. Y cuando pasa, ya nada nunca vuelve a ser igual, por lo menos con esa persona, aunque me dijo de hacer borrón y cuenta nueva realmente no fue así, y poniéndome en su lugar, la comprendo, yo tampoco hubiese podido, y más teniendo tantas cosas en contra. Mi pequeña gran acción solo desencadenó tristeza que a la larga se convertiría en algo similar al odio y más tarde indiferencia. Una indiferencia que consiguió siendo feliz de lo cual me alegro. Yo no “sufrí” esa fase de odio ni de tristeza, pero porque realmente no era una mala obsesión. Pero ¿y si se lo hiciera a una persona rencorosa y vengativa? Pues podría jorobarme de lo lindo, podría ser mi jefe mañana y hacerme la vida imposible. He estado pensando en muchas posibles pequeñas cosas que he podido hacer a la gente, cosas que a mi ver, no tenían mayor importancia porque esas personas, por decirlo así, me daban igual. Y bueno, espero que no sean vengativas. No quiero que se repita y aunque se que es imposible, porque nunca llueve a gusto de todos, me esforzaré en no “cagarla”, ni jugar con la gente que no me conoce. Para mi algo tan sencillo como decir no, para otra persona puede ser un mundo, y no quiero ser así. He de valorar mejor ciertas cosas, personas y acciones pero por mucha indiferencia que sienta de otras, tengo que darles un poco más de importancia para no ponerlas en mi contra.

El daño que cause hoy será recordado mañana, pasado y a la larga y será muy difícil de reparar. Y si me lo hacen a mí, intentaré pasar a la indiferencia lo antes posible para no tener la tentación de devolver ese daño.

“Casualidad o destino” He escuchado tantas veces esa frase, la primera vez en la E.S.O cuando mi profesor de matemáticas nos hacía dos demostraciones distintas que iban a concluir en un mismo resultado.

He leído algunas cosas por ahí en donde se debate este asunto y la verdad, es todo muy subjetivo. Lo que he visto en varios es que una persona escéptica cree más en la casualidad y una persona religiosa más en el destino. Supongo qué no siempre será así pero en la mayoría de los casos según he leído ocurre esto. En el caso de la casualidad, llegamos a un punto después de pasar previamente unas fases aleatorias que podrían haberse dado de una forma u otra. En el caso del destino, llegamos a un punto que teníamos que llegar pues todo lo acontecido anteriormente necesariamente ya estaba “escrito” por así decirlo sin nosotros saberlo.

Entonces a ver, mientras escribo esto aún así tengo un cacao monumental porque es cierto que son palabras distintas pero yo, por lo menos les veo relación o quiero vérsela.

Yo me encuentro situado ahora mismo en un punto en el que puedo hacer varias cosas, estudiar para mi examen que tengo dentro de 5 días, seguir escribiendo este rollo, irme a dar una vuelta con la bici etc… Muchas más cosas podría hacer y todas de ellas me llevarían una cosa que sería diferente de las otras. Pero es cierto el caso, que ahora mismo lo que más prevalece en mi cabeza son las opciones de estudiar o escribir esto y aunque tengo muchas más en mente como la bici, viciarme a algún videojuego, tumbarme y ver una peli. Digamos que esas otras opciones no las valoro tanto como esas otras dos. ¿Por qué? Pues porque me apetecen menos pero claro, ¿me va a apetecer más estudiar que irme con la bici? ¡Por supuesto que no! Siendo objetivos estudiar es lo que más me rentaría hacer en este preciso momento pero no, sigo escribiendo. Ahora mismo me guío por el “deseo” de hacer algo más que por el “deber” de hacer algo. En este caso, deseo más escribir sobre esto, que irme con la bici o demás. Que lo ideal sería estudiar, eso está clarísimo, pero mi elección ha sido esta. Esta claro que esta elección me llevará por un camino distinto al de la elección de estudiar y no tiene porque influir en si aprobaré o no el examen o sí quien sabe.

¿Mi destino era que hoy escribiese sobre esto o por casualidad me he puesto a escribir sobre ello?

Pues pensando en las razones que he podido tener para escribir esto pienso que una de las causas de que lo haya hecho ha sido que tenga que ponerme a estudiar, otra que haya recordado la frase de “casualidad o destino”, leerme artículos y demás para ver si había algún claro ganador a raíz de ese pensamiento y otras muchas cosas que he hecho hoy a parte. Es cierto, que en muchas ocasiones piensas que algo está hecho para que sea así, “el destino”, yo lo he hecho muchas veces, lo sigo haciendo y seguramente lo haga. Pero por lo menos a mí a veces, se me escapa algo, es decir, llegados a un punto clave y viendo las elecciones que has hecho, únicamente las elecciones que no hayan sido obligadas por algo ajeno. Pienso que si hubiese hecho otra elección, es improbable que estuviese ahora en este punto y digo improbable, porque nunca se sabe. Puede ser, que por mucho que yo tomase una decisión radicalmente distinta, opuesta a la que tomé llegase a este punto aunque desde la perspectiva del presente ahora no sea capaz de verlo, ni tan si quiera imaginarlo. Lo único que está claro es que cada elección que se hace siempre afecta inmediatamente o a la larga  o continuamente, por muy pequeña que sea. Eso nos hace llegar al destino escrito o no, mediante casualidades que en realidad son elecciones propias que también podrían estar escritas.

Mi destino era escribir esto hoy, o tal vez por casualidades lo he hecho. Pienso y creo que yo he elegido escribir esto pero no me puedo demostrar a mi mismo al 100% ni si quiera al 80% que no estuviese ya preparado para llegar hasta aquí por el “destino” y que si hubiese estudiado, de más me habría servido, por lo menos de aquí a 5 días. Pero yo que se si de aquí a un mes o a un año me va a ser más rentable escribir sobre esto que estudiar hoy. Las probabilidades, intuición me dice que no, son dos cosas por las que te puedes guiar pero no fiar completamente. Mi padre dice que el azar siempre te esta rodeando, aunque sea muy poco, siempre en la vida, en cada acción hay una componente que no controlamos, la suerte, que también me ha llevado a escribir esta parrafada de reflexión barata. Puede que me arrepienta de haber gastado mi tiempo escribiendo esto, puede que no ahora, porque no me arrepiento, ni de una semana, puede que me arrepienta en unos meses, o puede que dentro de unos meses llegue a un punto que me desagrade y ni si quiera recuerde que una de las causas por las que esté en esa situación sea que hoy he estado escribiendo esto. Si estaba “escrito” solo lo sabe el que lo haya escrito y si no, nadie lo sabe, simplemente estaré a merced de la casualidad y la suerte.

En definitiva, no puedo demostrar, ni que este escrito, ni que no, y después de releerme este rollo la verdad es que sigo igual de confuso o incluso más, yo no me lo volvería a leer. Lo que esta claro es que cada elección que se tome ya sea casual o por destino, tendrá una repercusión buena, mala, grande, pequeña… pero la tendrá. Para esta conclusión,que seguramente ya tenía, me podría haber ahorrado la super parrafada la verdad pero bueno, se ha cumplido mi destino de dejar todo lo “aburrido” para última hora.

Esto me ha hecho recordar el episodio de Los Simpson en el que Homer viaja al pasado, se carga un mosquito del Periodo Jurásico y a raíz de eso Flanders se convierte en el soberano del mundo jaja

Quién sabe…

Una semana o más

Lo cierto es que me he parado a pensarlo, esta Semana Santa de vacaciones sin contar con la que ya tuve previa de seminarios, ha sido exactamente igual que la del año pasado, el anterior y el anterior. Igual en prácticamente en todos los sentidos. Me ha sido bastante indiferente, ahora mismo no puedo recordar en que estaría pensando para pasar tantas vacaciones sin la persona con la que quería estar. Por suerte o por desgracia mientras vas recordando y comparando contextos o gestos entre antes y ahora me voy dando cuenta de que no es tan malo lo de ahora. Y es cierto ganas una cosa y pierdes otra. La cuestión es saber si entre antes y ahora perdía más que ganaba. Y la verdad la sensación de ahora, es indiferencia ante eso. Se dice que no se puede cambiar el pasado pero si aprender de el y bien, a mi el pasado no me molesta, en absoluto quiero borrarlo y la verdad, no necesito ni quemar o tirar objetos que me recuerden el pasado ni tampoco eliminar personas aunque cierto es que esa fue mi primera intención. Claro que al verlos me hacen recordar o pensar y no puedo negar que me acuerde muchos días de ella pero ya no se si inconscientemente, mi cabeza le saca un lado malo a cada recuerdo pasado. Es decir, está semana la pase exactamente igual. No se si darme a mi mismo la razón pero es cierto. Entonces ¿de que servía? Pues yo ya tengo un pensamiento fijado que ya he comentado. Me suelo resignar con ciertas cosas que no dependen de mi muy rápido y está es una de ellas. No puedo controlar las acciones de otra persona que no sea yo, al igual que tampoco puedo controlar el evitar recordar el pasado, por lo menos ahora.

Pero como todo o la gran mayoría, creo que ya le he encontrado el lado bueno, al menos eso creo. Aprenderé de mis recuerdos buenos y aún más de los no tan buenos. Ahora solo tengo que explotarlo.