¡REACCIONA!

Repetía eso en su cabeza. Gira el picaporte por completo y abre la puerta de la cocina. No había nada ni nadie apoyado en la ventana de la cocina. Se apresura a cerrar la llave del gas que efectivamente se había dejado abierta antes de ir a trabajar y abre la ventana de la cocina. Inmediatamente entran los bomberos que habían sido alertados por los vecinos por el fuerte olor a gas. Le hacen salir de la casa rápidamente por el riesgo aún presente de explosión. Fuera en la calle algunos de los vecinos le criticaban el peligro que les había hecho pasar por su descuido pero él seguía pensando únicamente en esa sombra. ¿La había visto realmente?

Al cabo de hora y media y después de aclarar todo lo sucedido a los servicios públicos que habían acudido a la llamada vuelve a su casa, se ducha y se cambia la ropa que tenía aun un poco húmeda por culpa de la lluvia. Olvidándose de que son las once y media y del hambre que estaba empezando a sentir, saco el portátil de la funda, quería saber si aún funcionaba. Coge el cargador del cuarto de estar y lo lleva al salón donde tenía el portátil. Lo inspecciona antes de conectarlo a la corriente, aparentemente esta seco, lo conecta a la corriente y le da al botón de encender. ¡Funciona! Arranca y muestra el escritorio del sistema operativo, por lo menos no se ha convertido en un pisapapeles. Se conecta a una red wi-fi desprotegida de un vecino poco cuidadoso, pues aún no tiene internet en casa. Le llama la atención en el escritorio del ordenador un archivo qué no recordaba haber dejado antes ahí. El archivo era un vídeo, pensó que sería de algún correo que le mandaban sus amigos y lo envió a la papelera. Ahora mismo le importaban más las ganas de cenar que un vídeo. Se prepara un sandwich con un huevo frito, el huevo no le ha quedado muy allá pero parece comestible, cierra la llave del gas, deja la sartén  y la espumadera en el fregadero y vuelve a revisar que ha cerrado la llave del gas. Coge un refresco de la nevera, un cuchillo, un tenedor y vuelve al salón enciende la televisión y mientras cena se pone a ver una película ya empezada. Era del género de terror, esas le gustaban bastante. Acaba de cenar, la película aún no ha terminado pero han colocado 6 minutos de anuncios. Tiempo más que suficiente para ver las redes sociales y su correo electrónico. De repente, suena el móvil. Era su novia, había tenido que ir ese día al entierro de su tío y llevaba dos días fuera de casa. Él quiso acompañarla pero desgraciadamente tenía mucho trabajo y no pudo acudir. Ella no se lo tomo en cuenta, al fin y al cabo, ella no había entablado demasiados lazos con su tío y él ni siquiera lo conocía. -Llegaré de madrugada, ¿me esperarás despierto? -Por supuesto, la responde sin querer preocuparla por el incidente de hoy. Se despiden y cuelgan. Él siente un gran afecto por ella, de hecho los dos días se le hicieron eternos. Llevaban 2 meses viviendo juntos después de llevar varios años saliendo y la convivencia era perfecta entre los dos. Abre el portátil y se dispone a mirar lo que se había propuesto hacer en los anuncios, la película había vuelto a empezar pero siguió con sus intenciones. El ordenador de nuevo inicia, aparece el escritorio y ese archivo de vídeo otra vez. Pensaba que lo había enviado a la papelera pero ahí estaba. Aún a costa de desatender la película, lo abre. La imagen del vídeo era un hombre que entrababa en una casa rápidamente e iba de habitación en habitación abriendo ventanas. Se quedó pálido cuando vio que las habitaciones, eran las de su propia casa y ese hombre, era él mismo. No se lo podía creer, ¿qué clase de broma macabra era aquello?, puso el vídeo en pausa y se fue a lavar la cara. Regresó al ordenador de nuevo pensando que se lo había imaginado pero no era así según parecía. Empezó a sentir bastante terror. Aún faltaba la mitad del vídeo. Aunque su primer impulso fue apagar el ordenador de golpe, la curiosidad le hizo darle al play. La escena estaba ahora en el momento en el que él había visto esa sombra a través del cristal de la cocina. Se le puso la piel de gallina. Abre la puerta y la sombra que en el vídeo seguía apoyada en la ventana de la cocina empieza a moverse  y le señala. Acto seguido, se produce una explosión, una llama gigantesca engulle la cocina entera como si de una bomba se tratase. Él sale despedido en la explosión hasta el final del pasillo y a continuación, llegan los bomberos. Había muerto. No podía ser cierto. Él no podía estar viendo ese vídeo. Había presenciado su propia muerte. Estaba en shock. Al terminar de verlo, sonó el teléfono de casa. Tuvo que sonar dos veces el timbre para hacerle reaccionar. Fue corriendo a cogerlo aunque se encontraba en el propio salón. Una voz no conocida empezó a hablar.- Se lo que has visto, se lo que piensas, tienes miedo, es real. -¿quién es? – Lo que has visto, se  volverá a repetir, he hecho lo que he podido para ayudarte pero es demasiado fuerte, la sombra, esa sombra representa lo que debió ser, tu final. -¿Cómo sabe eso?- Has de pensar con claridad, prepárate para presenciar lo incomprensible, intentaré contactar contigo pero eres tu quién debe venir hacía mi.  Escuchó la cerradura de la puerta, -Cariño, ya he llegado.-¿Oiga? No se oía nada.-Cuelga el teléfono, su novia pasa al salón, le da un beso. -¿Qué hacías?, estás pálido. – Acaba de llamar un hombre por teléfono. -¿Al de casa?, pero si me dijeron que hasta la semana que viene no tendríamos linea. Corre al teléfono de nuevo, lo descuelga y comprueba que efectivamente, no hay señal, se le cae de las manos.-¿Qué sucede? Intentando evitar la parálisis que volvía a recorrer su cuerpo incapacitándole también del privilegio de hablar, le dice con con voz temblorosa- Siéntate, tengo algo que enseñarte.

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